Thursday, December 13, 2012

Poesía

El sonido que emiten los hielos golpeando el vidrio del vaso de una cuba o una ginebra con agua tónica en la casa de algún amigo es lo más poético que existe. Las piernas bien formadas de una niña que aparenta experiencia bajo un vestido corto en un antro fino de la Ciudad de México es poesía pura. La asquerosa urbanidad de Santa Fe, y la sombra de desigualdad  que arroja sobre el Antiguo Camino a Toluca es el objeto de las pasiones más poéticas. Ahí, la plasticidad que toma el conocimiento servil al gobierno   en turno incita a la más extensa e inmunda de las adjetivaciones.

El caótico y apabullante tránsito de coches del Valle del Anáhuac sugiere una sintaxis de la chingada y una subordinación eterna de cada pinche frase que se nos pueda ocurrir. El ridículo e hipócrita puritanismo que no te permite coger sin tener que casarte es la musa de nuestras vidas. La represión sexual, política, artística, metodológica, ideológica, económica, psicológica, literaria , nos tiene hundidos en la mierda; en nuestra propia mierda. Pero la mierda es poesía también. 

Alrededor de nosotros todo es poesía . Poesía por aquí, poesía por allá, poesía por delante y poesía por detrás. Y por detrás no solo la poesía, cabe aclarar. El problema es que cabe; si no cupiera dolería más .
Poesía es saber que en cada esquina  de esta dichosa ciudad hay un puesto de tacos. Además, es poético saber que todos esos tacos son buenos. Cinco de pastor, con todo. No hay nada más poético que pasear por la Condesa comiendo un helado Roxy. Doble, la bola de vainilla abajo y la de rompope arriba, por favor. Inspira a la poesía ver a un niño en la calle echándote el agua desde su botella de Coca Cola para lavarte el parabrisas anterior del coche. Gracias mano, Dios te bendiga. La poesía no sólo se encuentra en el transporte privado; la poesía viaja en metro  el día 28 de cada mes y se baja en la estación Hidalgo. Turu ru. Hay poesía en las frutas y las flores del Mercado de Jamaica. Oiga, está re cara la manzana. Pues ya ve jefe, con las heladas. Las sábanas sucias de cualquier motel de la colonia Escandón guardan la poesía que hay en la infidelidad de cada oficinista de la zona. Le cobro doscientos cincuenta, jóven; la habitación es por cinco horas.

Toda esta ciudad está llena de poesía. La mota que venden en los pasillos de la Facultad de Ciencias de la UNAM es, sin duda alguna, un exponencial factor para la poesía. Las ínclitas telenovelas  de Televisa están basadas en poesía pura. Cada paso de Cuauhtémoc Blanco en la cancha es poesía. Cada disparo de cuerno de chivo que sale por la bocina de la tele, seguido de la gangosa voz de López Dóriga es poético. Cada portada y título de El Gráfico llena el alma con su fina e ingeniosa poesía. El sonido del organillero apagado por el motor de los coches nos hace recordar un tiempo anterior donde todo era también poético. Caminar por Masaryk con un espíritu voyerista permite la masturbación consumista  y posterior al acto, invita a la poesía. Manejar tu coche por Periférico hacia el norte y notar el inmundo límite entre el Distrito Federal y el todopoderoso Estado de México  conmueve al más valiente. La Estela de Luz, es poesía en una galleta. Lo olvidaba, las putas indefinidas de Tlalpan son poetas natas. Aunque los poetas más experimentados se encuentran en cualquier tianguis, anunciando con vigor que la pomada del semen de Maciel cura todos los pecados. (Estos merolicos son un desmadre). La poesía es omnipresente. Aparece a cada momento. Está en cada pinche esquina, de cada pinche colonia, de cada pinche delegación de ésta pinche ciudad.  Si uno es observador, notará la poesía que tiene atorada en la papada Carlos Slim. Me atrevería a decir que Elba Esther Gordillo es la exponente más grande de la poesía de terror, al nivel de Hitchcock. Ah! Y la poesía más oriunda de estos lares se resume a un ‘pásele güerito’. Pero tan poético como esa frase es el auto racismo del pueblo que profiere esas palabras. Poesía transculturizada también es poesía. Poesía hay en las marchas ciudadanas contra la imposición; en cada pancarta, en cada coro, en cada jodido  que no puede hacer más nada que poner las nalgas ante la impavidez del resto del país. Recursos y más recursos poéticos nos dan cada ‘s’ de sobra en los verbos que al defeño le gusta usar. Encontrar una chava que esté bien buena en un mar de viejas feas y gordas da razones para escribir un poema. No poder poseerla da razones para escribir un poema. La inmensa infinitud de la Ciudad Universitaria es la poesía que se le escribe a la mediocridad. La bajeza de Tepito es la más concentrada de las poesías urbanas. La música estridente de antros y bares, templos de la poesía del lubricante social , es también poesía con melodía.

Cada minuto, cada centímetro, cada palabra, cada calle, cada cogida, cada basura en el piso, cada peatón imprudente atropellado, cada muro en Facebook, cada tamalero, cada taxista, cada senador y cada diputado, cada cagada, cada imbécil que choca ebrio, así como cada marcha, cada puesto de piratería, cada lava coches, cada casa en San Ángel o Las Lomas, cada pepenador, cada semáforo, cada tweet del Jefe de Gobierno, cada jodido día que existimos es poesía.  Hacia dónde voltees hay poesía. Poesía, poesía y poesía hasta que te canses, cabrón.

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